La asignatura de Psicología Comunitaria, del Grado en Educación Social, ha culminado este curso con la presentación de siete proyectos socioeducativos diseñados y desarrollados por el alumnado, orientados a dar respuesta a diversas problemáticas sociales reales desde un enfoque comunitario, preventivo y de inclusión social.
Los proyectos abordan ámbitos clave como la salud mental, la inclusión sociolaboral, la prevención de adicciones, la intervención con jóvenes, la migración, el bienestar animal como recurso comunitario y la protección de la infancia, poniendo en valor el papel de la educación social como motor de transformación social.
Entre las iniciativas presentadas se encuentra “Recrear(se) para encontrar(se)”, un proyecto centrado en la prevención y el acompañamiento en procesos de drogodependencia, que promueve el autocuidado, la toma de decisiones conscientes y la reconstrucción de proyectos vitales desde una perspectiva comunitaria y participativa.
El proyecto “Efecto Barrio: Juventud en Movimiento” se dirige a jóvenes de entre 16 y 25 años del barrio de Pajarillos Valladolid, con el objetivo de favorecer su inclusión sociolaboral, fortalecer redes comunitarias y potenciar la participación juvenil como herramienta de cambio social en el entorno cercano.
Desde el ámbito de la protección animal y la intervención comunitaria, “Amigos de Cuatro Patas” propone el uso del vínculo humano-animal como recurso socioeducativo, fomentando valores de responsabilidad, empatía y bienestar emocional a través de la colaboración con asociaciones protectoras y entidades del tercer sector.
La iniciativa “Infancia Digna” centra su intervención en el apoyo integral a hijos e hijas de mujeres en situación de prostitución, ofreciendo refuerzo escolar, creación de rutinas, acompañamiento emocional y construcción de redes de apoyo, con el objetivo de garantizar el derecho a una infancia plena y protegida.
En el ámbito de la prevención de conductas adictivas, el proyecto “Apuesta por ti” visibiliza la problemática de la adicción al juego, especialmente entre población joven, promoviendo la sensibilización, la prevención comunitaria y la elección consciente del autocuidado frente a las apuestas.
Por su parte, “Voces que migran” es un proyecto comunitario dirigido a mujeres migrantes, que utiliza la fotografía participativa como herramienta de expresión, sanación y empoderamiento, fomentando la creación de redes de confianza, el fortalecimiento de la identidad y el bienestar emocional en el contexto comunitario.
Finalmente, “Vidas sin Barreras” se orienta a la inclusión social, emocional y laboral de jóvenes exreclusos con problemas de salud mental, a través de un itinerario integral de acompañamiento psicosocial, empleabilidad y participación comunitaria, con el fin de reducir el riesgo de exclusión y reincidencia.
Estos siete proyectos reflejan el compromiso del alumnado con una educación social crítica, aplicada y transformadora, así como la apuesta de la asignatura de Psicología Comunitaria por el aprendizaje experiencial, el trabajo con realidades sociales complejas y la conexión entre la universidad y la comunidad. Esto constituyen un ejemplo del potencial de la intervención comunitaria para generar impacto social positivo desde el ámbito universitario.